lunes, 24 de enero de 2011

La croqueta legendaria

Supongo que ya no tiene sentido alargarlo más. Este es un post que hace ya trece días que debí haber publicado. Sencillamente, no sabía por dónde empezar.

Pero en fin. Lo lógico es empezar por el principio.

Los más veteranos de este blog sabrán que siempre que puedo rindo homenaje a una persona muy especial. Alguien que marcó mi vida y de quien, por desgracia, no tuve tiempo ni ocasión de despedirme. Alguien a quien tendré que esperar el resto de mis días para poder volver a ver. Lo que puede que no sepáis... es que desde entonces no me he quedado solo.

Así es. Poco antes de su muerte, mi hermana consiguió salirse finalmente con la suya: se las arregló para que mis padres le regalasen el gato que siempre había querido. Y cuando ella se marchó... Chopín se quedó.

Quienes me conocen saben que siempre he hablado de él con esa extraña forma de cariño que habitualmente se manifiesta por medio de insultos. Así, por ejemplo, siempre me he referido a mi gato como "el primer híbrido nacido de un gato y una croqueta de pollo". Ha habido gente que me ha tomado por embustero hasta que finalmente lo han visto. Chopín, el gato que se tumbó sobre una tableta gráfica y se la cargó. Chopín, el gato que si se tumbaba dulcemente sobre tu pecho en actitud cariñosa te cortaba la respiración. Chopín, el gato cilíndrico.

Pero siempre ha sido mucho más que eso.

Hablo del gato que me vio deprimido y, sin quitarme ojo de encima, sin cambiar para nada su expresión corporal, se desparramó por el suelo para hacerme reír. El mismo gato al que le gustaba tumbarse en mi cama, encima de mi batín, y pasarse en ella el día entero hasta que llegaba la hora de echarlo para poder irme a dormir. El capaz de darte conversación y hablarte, como mínimo, de una marca de cerveza: Mahou. El gato, en definitiva que fue el primero en venir a consolarme cuando mi hermana murió.

El gato del que nunca me pude deshacer. Un recuerdo constante de mi hermana perdida, al que tuve la oportunidad de dar a la protectora y con el que decidí quedarme costase lo que costase.

Y le escribo este post, a la croqueta legendaria que tantos años me ha acompañado, porque el día 11 de Enero de 2011 también él nos dejó por una insuficiencia renal.

Así que ya lo veis. Chopín se ha reunido finalmente con Montserrat, ama y mascota juntos de nuevo.

Y lo más probable es que esto no vaya a ninguna parte, pero si fuera posible... Si existiera la posibilidad de que este blog lo lean en el cielo (ya que en la Tierra no me lo leo ni yo), sólo hay una cosa que me gustaría pedirle a mi hermana desde aquí. Así que Montserrat, si puedes leer esto...

... he intentado cuidarlo lo mejor que he podido. Pero como estaba enfermo, ha perdido mucho peso (que ya le vale, no conseguimos que adelgace estando sano y va y lo hace estando enfermo). Te toca a ti ahora alimentarlo y cuidar de él para que, algún día, podamos mirar al cielo y ver una enorme croqueta gris.



Buen viaje, socio. Pásatelo bien con tu dueña y con el viejo Milú. Y no te preocupes, que la eternidad sigue teniendo un batín con tu nombre.

5 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Brindo por la croqueta.
Y por los batines eternos.

Nicolás dijo...

Buen viaje, Chopin. Y mejor llegada. Así sea.

L.L. dijo...

Un maullido de aquí a la eternidad.

Anónimo dijo...

Aún espero tu felicitación por Navidad y Año nuevo. Descanse en paz, el gato y el 2010. Volveré a la montaña alguna vez ...

cirugia plastica de nariz dijo...

Me ha conmovido.. y te cuento, que si llega.. no se como ni por que, pero la cosa del cyberespacio llega a todos lados, y me ha pasado con alguien muy querido, que al dejarle un mensaje en el contestador del que era su celular, me aparecio una foto en mi pc sin que yo hciiera nada.. supongo que significo que llego el mensaje.. esas cosa que hacemos cuando alguien no esta mas en este mundo y queremos decirle algo.. bueno llegan... el gato se quedo a acompañarte, y cumplio su mision.. y ahora esta con su dueña... sigo conmovida.. muy bueno el sitio.. saludos