jueves, 8 de noviembre de 2007

Acosado

Vale, esto ya es la hostia.

Os prometo que mañana, el sábado lo más tardar, os hago un resumen de las dos clases de esta semana. Pero permitid primero que haga un pequeño off-topic.

Como algunos ya sabréis, estoy asistiendo por las mañanas al CADE (Centro de Ayuda al Desarrollo Empresarial... creo, soy malísimo pa las iniciales) con intención de sacar adelante el proyecto de mi propia empresa (qué pasa, si no me contrata nadie me tendré que contratar yo, ¿no?). Esa es mi doble identidad: publicista emprendedor durante el día, profesor de profesores durante el día también hasta que al final se nos hace de noche.

Bueno, pues aquí estoy yo, en el CADE, tranquilamente desarrollando mi plan de empresa (vale, leyendo gilipolleces por Internet, dadme cuartelillo), hoy soy el único emprendedor que ha venido así que estamos sólo Jtoa (el chico de la recepción) y yo (como la mitad de los días, que al final soy el único que viene). Y en esto estábamos, cuando de repente...

... entra en el CADE un señor trajeado con un maletín y se pone a hablar con Jota. Yo desde mi despacho no lo oigo, per como al menos una de las paredes es de cristal puedo ver la escena. No es tan raro, mucha gente entra a buscar información o a ofrecerse para dar cursos o cualquier cosa de estas. Sigo a lo mío, y al rato veo que ese caballero trajeado con maletín entra en mi despacho.

También ha pasado alguna vez, no ven a quién preguntarle y me preguntan a mí, pero eso sólo pasa cuando Jota no está en su puesto. Así que, extrañado, le saludo y dejo que se presente. Me dice que están visitando todas las empresas de la zona para ofrecer un servicio gratuito. Hasta ahí todo bien. Y entonces es cuando suelta la última frase que me habría esperado oír aquí:

-¿Tiene la tarjeta del Corte Inglés?


Efectivamente, damas y caballeros, AHORA LOS HOMBRES DE LA TARJETA DEL CORTE INGLÉS TE BUSCAN INCLUSO FUERA DEL CORTE INGLÉS. Su desesperación por captar clientes ha llegado a límites insospechados. Todos los que pensábais "Me quedo en el trabajo en lugar de ir al Corte Inglés, que me dan miedo esos señores", sabed que ya no estáis a salvo.

Y digo yo, ¿qué será lo próximo?

-Ehp. Pst. Chaval. Sí, tú, el de los cinco años. Acércate, que tengo algo muy bonito para ti... ¿tienes la tarjeta del Corte Inglés?

-Por favor, dejen de gritar y no se preocupen por taparse, ustedes no tienen nada que el Corte Inglés no haya visto. Respondan pronto a mi pregunta y podrán seguir con su, disculpen, coito tan poco imaginativo... ¿tiene alguno de ustedes la tarjeta del Corte Inglés?

-Le acompaño en el sentimiento... ¿tiene la tarjeta del Corte Inglés?

-Buenos días, señora ama de casa, perdone que le aparezca en su televisor en mitad del programa de la Maria Teresa, pero vengo a preguntarle si tiene ya la tarjeta del Corte Inglés.

-¡¡ESTO ES UNA REDADA!! ¡¡¡ESTÁN TODOS RODEADOS!!! ¡¿TIENE ALGUNO DE USTEDES LA TARJETA DEL CORTE INGLÉS?!

-Sin pecado concebida... ¿tiene la tarjeta del Corte Inglés?

-¡Señora! ¿Qué me diría si le cambio su detergente por la tarjeta del Corte Inglés?

-Sí, pues me va a poner un big mac con patatas y bebida grandes... y... ¿tiene la tarjeta del Corte Inglés?

-Abrid vuestros libros de texto por la página cincuenta y cuatro... ¿tenéis la tarjeta del Corte Inglés?

-¡Enhorabuena, señores, ha sido un niño! ¿Tienen la tarjeta del Corte Inglés?

-Yo os declaro marido y mujer. ¿Tenéis la tarjeta del Corte Inglés?

-Lo siento pero me temo que es inoperable... ¿tiene la tarjeta del Corte Inglés?

-Y ahora pasamos a las noticias internacionales. Pero antes... ¿tienen la tarjeta del Corte Inglés?

-Aquí yace Pedro Elorriaga, amado esposo... ¿tiene la tarjeta del Corte Inglés?



¿Exagerado? Vosotros dadles tiempo, y ya hablaremos.