martes, 24 de enero de 2006

Odio al volante

Bien, lo prometido es desnuda (o como se diga... ¿en qué estaría yo pensando?). Os dije que hoy caería la crónica de mi examen, y allá vamos.

Lo primero que diré es que no podía hacerlo peor que el que iba antes que yo. Lo siento, chaval, si estás leyendo esto (en cuyo caso AJÁ! CONQUE ERAS TÚ EL QUE PONÍA MENSAJES PUBLICITARIOS EN INGLÉS! mamonazo...), yo comprendo que los nervios o el despiste pueden hacer que hagamos burradas bastante grandes... como meterte en dirección contraria casi recién empezado el examen. A todos nos puede pasar. A mí no, pero porque no he tenido ocasión (que si no, dame tiempo).

En fin, que empiezo tranquilamente, me meto en el coche, regulo el asiento, regulo los espejos, me pongo el cinturón, meto la tercera y calo el coche. Empezamos bien.

Pero bueno, si tengo que calar el coche en algún momento del examen mejor que sea al principio. Me metieron por San José Artesanos (de hecho es que tuve que empezar ahí directamente), que para los que no lo conozcan (perdon un momento: tuve que empezar ahí porque era a donde conducía la vía por la que el otro chaval se metió en dirección contraria, entendámonos); bueno, decía: que para los que no lo conozcan, San José Artesanos viene a ser tal que como "entramado de calles en obras con cedas en los que es necesario meter la primera en casi todos". El primer día que entré ahí lo hice bastante bien. A partir de ahí, decadencia. Luego estaba el punto débil: las reducciones de marchas, que siempre me han dado problemas, y si tenía que estar constantemente reduciendo os podéis imaginar.

Bueno, pues con todo y con eso lo hice bastante bien para ser yo. Había poco tráfico, muy pocos peatones (y casi todos ellos eran de esos que le tienen apego a la vida y prefieren ir por los pasos de peatones) (los peatones suicidas debían haber oído que yo estaba examinándome y que no pensaba perdonarles ni una), así que me defendí bastante bien. La parte más complicada fue la rotonda doble de San José Artesanos tirando para la Granja (la que yo cariñosamente llamo "el puto ocho"), y la hice bien a la primera y sin problemas. Luego un stop (concretamente un doble stop, porque donde está la línea de detención no hay visibilidad ninguna), mi cuesta abajo mortal en la que aquella vez casi me empotro contra un muro, la salida del Mercadona (que o la haces en primera o te paras en seco)... todo eso lo conseguí superar sin demasiados problemas.

Bueno, no, con problemas, pero leves. Un total de seis faltas leves, de ocho que se me podían permitir.

Así que ya lo véis. Yo que iba convencido de que iba a suspender, voy y conduzco hoy mejor que en toda mi vida. No está mal, ¿verdad? Un bonito aprobado, ¿no?







PUES NO. Porque resulta que, según el examinador, en el doble stop me detuve más atrás de lo que debía y no tenía visibilidad ninguna. Y ahora convéncele tú de que sí que tenía visibilidad.

Así que he ganado la porra: he suspendido mi primer examen práctico del coche. Lo que significa que dentro de dos semanitas ahí estoy yo otra vez, madrugando con mi cerdo en el bolsillo y dispuesto a aprobar o a atropellar a media Algeciras en el intento.




Damas, caballeros... os odio mucho. SOBRE TODO A TI!!

2 comentarios:

Virginia dijo...

Lo siento mucho cariño... estuve acordándome de tí todo el día, tal y como te prometí, pero parece que no fue suficiente... No te me agobies fale? A la próxima saldrá mejor. Ahora vente pronto!!! que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero

Jack dijo...

Nah, no te preocupes, era la tradición familiar: ningún Martínez Fernández se saca el práctico a la primera (está mi primo, vale, pero puede que sea por su lado Pérez... o porque en el fondo está deseando ser adoptado).